Compara al detalle una eSIM de viaje con el roaming de tu operador y con las SIM locales: precio, complicaciones y tranquilidad.
La mayoría de operadores cobra una tarifa fija por día desde que tu móvil se engancha a una red extranjera, y se aplica cualquier día en que uses datos, por poco que sea. Abres el mapa una vez, mandas una foto, y ese día se cobra entero. En un viaje de dos semanas esa tarifa diaria es todo el coste, y el total no lo ves hasta que llega la factura.
Una eSIM de viaje se paga por adelantado. Eliges cuántos datos quieres antes de volar, pagas una vez y ahí se acaba. Sin tarifa diaria, sin factura después y sin forma de acumular un cargo que nunca aceptaste. Cuando se agotan los datos, recargar lo decides tú.
Una SIM local suele ser la forma más barata de comprar muchos datos en un solo país, así que en una estancia larga puede compensar el lío. Lo pagas con tiempo y con tu número. Tienes que dar con una tienda abierta, en muchos países hay que registrar la SIM con el pasaporte, y acabas con un número local que no tiene nadie de tu entorno. En un viaje de una o dos semanas rara vez sale a cuenta.
Nada. La eSIM de viaje es una segunda línea, así que tu número habitual sigue en el móvil y las llamadas y los mensajes te siguen llegando. Desactiva los datos en itinerancia en tu línea normal, déjalos activos en la eSIM, y tu operador no tendrá nada que cobrarte.
En un viaje normal, sí. El roaming cobra la misma tarifa diaria tanto si gastaste 50 MB como 5 GB, o sea que dos semanas cuestan igual estuvieras todo el día conectado o mirases el mapa dos veces. Una eSIM de viaje es un precio único por una cantidad fija de datos y, para la mayoría, se queda muy por debajo de lo que habría sumado la tarifa diaria.
200+ destinos, entrega instantánea, garantía de devolución de 30 días.